Ello, Yo y Superyó: “¿Por qué quise golpear a ese adulto?”

Resulta que por los misteriosos caminos de la vida llegó a mis manos un libro sobre la psicología. ¿Alguna vez has sentido la sensación de cuando se te hace agua la boca al ver un libro que te parece muy interesante? (Bueno, quizás no sea algo muy común, pero me pasa seguido). Pues algo parecido me sucedió cuando abrí “El libro de la psicología”. Lo que vi ahí no me decepcionó. Pero no es de mi experiencia sobre este libro de lo que quiero hablarles… si no de algo que encontré en él, algo que me ayudó a comprender mucho más nuestra mente y el misterioso espectro que esta implica.

¿Por qué pensamos como pensamos? ¿Por qué sentimos impulsos que nos parecen tan irracionales? ¿Por qué nos abstenemos de realizar ciertos actos que podrían ser beneficiosos para nosotros por el solo hecho de que no es bien visto? Ah… que preguntas más enredada. ¿Crees que tu mente es complicada? ¿Sí, verdad?

Sin títuloHace mucho, muchísimo tiempo, a un hombre llamado Sigmund Freud se le ocurrió plantear la teoría de que nuestra mente está dividida en tres dimensiones, a las que calificó con el nombre de Ello, Yo y Superyó. Claro, suena muy interesante, todo ese temita de dividir la mente… pero, ¿qué quería decir con esto?

Cada una de estas dimensiones marca un determinado aspecto del pensamiento de la persona, de su razonamiento. Es el por qué actúan como actúan, el por qué piensan como piensan. A continuación definiré brevemente en qué consiste cada una de ellas…

El Ello es la parte más primitiva de nuestra mente. Es el instinto, los impulsos, el deseo de placer inmediato (a toda costa). Básicamente se trata de nuestro lado animal, que hará lo que sea con el fin de sobrevivir. Y es por eso, que el Ello es la parte más peligrosa de nuestra mente…tigre en el sentido de que si nos guiáramos por el ello, habría caos total. ¿Te imaginas haciéndole caso a cada impulso que se te viene a la mente, sin pensar? Te cuento la situación que me pasó el otro día: Un insoportable ser humano en edad adulta se puso a darme
una interminable charla sobre un error mío. Agh, no podía soportarlo, y de inmediato me imaginé golpeando a esa persona. Pues ahí actuó mi Ello… ese pequeño impulso, esas ganas de deshacerme de ese estímulo que me hacía sentirme atacada, que en cierto modo amenazaba mi supervivencia. Pero… algo me detuvo, y ese algo son las otras dos dimensiones, el Yo y el Superyó.

El Yo es difícil de definir, ni siquiera yo misma he terminado de entenderlo. Es nuestro lado consciente, la voz que oyes en tu cabeza, son tus pensamientos racionales. El Yo eres tú, es el que toma las decisiones, de cabesa bummanera lógica y luego de haber evaluado la situación. El Yo está influido por el Ello y el Superyó, y dependiendo de cuál tenga más importancia en nosotros serán las decisiones que tomemos. Tomando el ejemplo anterior, yo no golpeé al adulto, y tomé una decisión. Claramente tenía las ganas, pero existían consecuencias. Racionalmente, evalué lo que podría ocurrir si es que lo hacía… ser castigada, ser arrestada, terminar en un reformatorio, en fin. Pero, ¿por qué pensamos en las consecuencias? ¿Por qué nos importan?

El Yo es difícil de definir, ni siquiera yo misma he terminado de entenderlo. Es nuestro lado consciente, la voz que oyes en tu cabeza, son tus pensamientos racionales. El Yo eres tú, es el que toma las decisiones, de manera lógica y luego de haber evaluado la situación. El Yo está influido por el Ello y el Superyó, y dependiendo de cuál tenga más importancia en nosotros serán las decisiones que tomemos. Tomando el ejembox headplo anterior, yo no golpeé al adulto, y tomé una decisión. Claramente tenía las ganas, pero existían consecuencias. Racionalmente, evalué lo que podría
ocurrir si es que lo hacía… ser castigada, ser arrestada, terminar en un reformatorio, en fin. Pero, ¿por qué pensamos en las consecuencias? ¿Por qué nos importan?

He querido compartir esto con ustedes porque me parece muy interesante, y da bastante para pensar. Personalmente creo que es imposible comprender la mente humana con toda su complejidad, pues es un infinito misterio. Pero al leer sobre la teoría del Ello, Yo y Superyó he podido comprender mejor por qué algunas personas actúan de cierta forma, e incluso conocerme más a mí misma.

Si luego de leer este artículo te has planteado si dejarte llevar más por el Superyó o por el Ello, mi recomendación es: ¡Equilibrio! Si es que estamos constantemente preocupados de lo que vayan a decir, pensar o qué consecuencias negativas podrían acarrear nuestros actos…. Jamás intentaríamos nada nuevo y lo pasaríamos muy mal, pues el actuar por agradar es algo muy desgastante. Perderíamos muchas oportunidades. Por otro lado, si nos dejáramos vivir, si nos guiáramos solamente por nuestro instinto animal y pusiéramos la supervivencia por sobre todas las cosas, el mundo sería una selva salvaje y todos serían excesivamente agresivos.

Por último, me gustaría concluir este interesante artículo diciendo que somos un todo, integrado por cada una de estas partes. Mi invitación es a darnos cuenta de que ninguna de ellas es mejor que la otra, simplemente existen, y lo mejor es aceptarnos a nosotros mismos y lograr ese equilibrio. Si hay algo que no te gusta de ti, piensa que hay alguna razón detrás de eso. Siempre se puede mejorar. No te sientas culpable por tus impulsos, sino que siéntete feliz porque sabes controlarlos… Cuando uno alcanza este equilibrio, y acepta que somos humanos y somos complejos, se siente una gran paz interior.

Y no hay mejor sentimiento que ese.

#Indie

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