El pájaro de pecho rojo

Está lloviendo, miro por la ventana y lo primero que veo es un pájaro, un hermoso pájaro de pecho rojo. Me quedé contemplándolo por un largo rato, hasta que me asusté con el gran sonido del viento y volví a mi realidad. La quedé mirando, era mi desafío, mi rival, mi contrincante, ciertamente no me podía ganar esta vez, no nuevamente.

Sus ojos me miraban con cierta picardía, como burlándose de mi. !Oh que criatura mas tierna! Cuanta inocencia en sus ojos! Pff, no saben nada, desde que esa pequeña masa de carne llegó a mi vida, no a hecho más que acaparar la atención de todo el mundo, en especial de mis padres.

Yo solía ser la hija favorita, la que sacaba y sigue sacando las mejores calificaciones, la que tenía a sus padres sentados en primera fila para las premiaciones, la que era escuchada en la mesa a la hora de cenar, y a la que la arropaban y le daban un beso de buenas noches al dormir, pero desde que mi madre decidió o mejor dicho, accidentalmente tuvo un hijo, ya no soy nadie, sólo una boca más para alimentar.

Me esfuerzo día a día en acaparar su atención, estoy exhausta.  No me ven, sólo la ven a ella. ¿Es tan terrible odiar a un bebé de 4 meses? parece absurdo, una locura. guagua

Escuché la puerta de mi casa abrirse, y  la voz de mi mamá preguntando ¿Está la Angelita durmiendo? Magdalena, ¿Podrías echarle un vistazo? – Un saludo no habría estado mal, como siempre, ella era su primera preocupación.  -Si mamá, está durmiendo- exclamé. La verdad no sé porqué lo hice, tal vez por la atractiva idea de verla dormir para siempre. ¿Y que más da? ella en cuatro meses me lo ha quitado todo, todo el apoyo y cariño de mis seres queridos y además la gente que conozco sólo me habla de ella. El mundo tiene más de siete mil millones de habitantes, y al día nacen miles de bebés, el mundo ciertamente no extrañará a uno más si algún accidente llega a pasar.

Escuché como mi mamá subía las escaleras. Lo único que quería era contarle como me fue en mi día el cual estuvo excelente, me gané el premio a mejor compañera y volví con mi pololo, pero está claro que no le va a prestar atención a nada de esto, y probablemente tampoco se acuerde de que tuve un pololo porque tampoco me escucharon en ese entonces.

A medida que la siento subir los escalones, Ángela me esboza una sonrisa llena de maldad. Sus ojos se llenan de lágrimas y su labio inferior comienza a tiritar. Era obvio, se está poniendo a llorar.

Estoy harta, si logra su objetivo me ganará una vez más. Antes de que mi madre llegue al segundo piso, agarro a Angélica y la tiro por la ventana, con toda la fuerza que tengo. No sé cómo, pero de mi salió una fuerza sobrehumana. Creo que voló unos 30 metros, y su vuelo por los aires duró unos 6 segundos, los seis segundos más felices de mi vida. Cerré la ventana rápidamente y me senté aliviada en el sofá. La lluvia se veía más hermosa todavía, era como si me hubiesen quitado un gran peso de encima.

¿Lo hiciste cierto? Exclamó mi madre al llegar donde yo estaba.

-Si- Respondí sin dudar.  No sentía miedo, ni angustia, sentía una inexplicable paz.

-Lo sabía, si tienes suerte habrá muerto- Mi madre parecía conforme con  lo que hice.

-¿Por que me dices esto?- Ya me estaba asustando, mi madre no parecía asustada o enojada frente al hecho de que maté a su hija.

-Porque la he tratado de matar varias veces pero siempre vuelve. La e tratado de ahogar en la bañera, pero no se ahoga, la e tirado por los aires, pero sigue viva.

ventana-¿Mira mamá! -No lo podía creer, vi desde la ventana a angélica cubierta de sangre sobre la rama de un árbol  cercano. El pájaro de pecho rojo estaba curándole las heridas y dándole calor.

Mi madre no parecía sorprendida, el pájaro nos miraba con desprecio mientras cuidaba de mi moribunda hermana.

-¿Que hace ese pájaro mamá?
Es el ángel de la guarda de tu hermana, él es el que la cuida y la vuelve a la vida, ahora, vuelve a hacer tus tareas y actúa normal con Ángela, has como si nada pasó, después de todo es un bebé, se le olvidan las cosas rápidamente.

– OK.

Ya no la odiaba, después de todo, podía lanzarla por los aires cada vez que quisiera y ese maldito pájaro la traería devuelta. El deporte perfecto.

#Chopibf

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