Ciego Azul

Mi pequeña niña entró a la casa y, corriendo, fue a donde yo estaba para saludarme con un beso en la mejilla y se sentó en una de las sillas e la cocina. Yo, pacientemente, esperé a que me contara su día en el colegio. Me extrañó que no hubiese empezado en seguida, pero lo dejé pasar. Después de unos minutos de silencio, dejé de cortar las verduras y me di la vuelta para verla.

Ella miraba la nada con el ceño fruncido. Se veía tierna, pero no lo diría en voz alta, puesto que odiaba que le dijera eso. Pero yo sabía que significaba esa expresión: algo le complicaba.

-¿Cómo estuvo tu día, cielo?- le pregunte. Ella salió de su mundo y levantó su cabeza a la vez que sonreía, mostrando aquel hueco que habían dejado sus dientes frontales cuando cayeron.

-¡Muy bien mamá! Hoy comenzamos con nuestro trabajo para la feria del arte, vamos a hacer unos cuadros de animales, pero son los que nos entregó la miss. ¡A mí me tocó el de la jirafa!- me respondió Zoe.- Pero…

-¿Sucede algo?

-Yo no lo voy a hacer sola… Me ha tocado hacerlo con el niño que llegó hoy a nuestro curso…

-¿Y eso es algo malo?- Normalmente Zoe adoraba trabajar con otros compañeros, asique me sorprendió que esta vez se demostrara algo enfadada por ese hecho.

-¡Claro que sí! ¡Él no hace absolutamente nada! Dice que le encantaría hacerlo, pero que no niño ciegopuede. Cuando le pregunté de qué color pintaríamos el cielo, se ha quedado callado. Después respondió diciendo que no sabía los colores. Me molesté por eso, y le dije que era imposible que no supiese los colores, y él insistió que era cierto. Al parecer se enojó conmigo, porque salió de la sala corriendo. Las profesoras fueron donde él, y unas de ellas vino a decirme que tenía que tener en cuenta que él era ‘ciego’… ¿Qué es eso?

Había escuchado que iba a llegar un alumno con discapacidad al curso de Zoe. Por un momento pensé que sería alguno con problemas motores o algo así, pero, al parecer, me equivoqué. Esperaba que sus profesoras explicaran la incapacidad a la clase, pero, nuevamente, me había equivocado.

Elegí con cuidado mis palabras:

-Los ciegos son personas que no pueden ver nada.

-¿Nada de nada?

-Nada de nada.

-¿Cómo es eso?

-Cierra tus ojos- ella me obedeció.- ¿Qué ves?

-Nada… ¿Eso es ser ciego?

-Sí, querida, eso es lo que llamamos ceguera.- Su ceño volvió a sus facciones, se notaba lo confundida que estaba. Era obvio que iba a estar curiosa, pero sólo tiene 5 años, ¿cómo se lo explicaría?
lápices-Pero, ¿por qué no conoce los colores?- me preguntó.

-Porque no los ha visto.

-¿Nadie se los ha explicado?

-¿Cómo le vas a explicar los colores a alguien que nunca los ha visto?

Después de esto, ella se fue a su habitación.

Al día siguiente, la fui a buscar al colegio. Pero ella no estaba en la entrada como siempre. Me bajé del auto y salí a buscarla. Me la encontré acostada, de espalda, en el pasto, al lado suyo estaba un chico de su misma edad. Supuse que él sería el nuevo. Ella hablaba y hacía gestos con sus manos, de vez en cuando mirando a su compañero. Él sonreía.

Oí una voz atrás mío que gritaba Adrián, al parecer era la madre del niño. Este se levantó y, con la ayuda de su bastón, se dirigió a la voz de su mamá. Yo llamé a Zoe para irnos a casa.

Nuevamente estábamos en la cocina. Yo estaba haciendo la comida para la noche y mi niña haciendo su tarea en la mesa.

-Le he explicado el color azul, mamá- me dijo de repente.

-¿Disculpa?

-Tú ayer me dijiste que no se le podía explicar los colores a alguien que nunca los ha visto, y hoy yo le expliqué el azul a Adrián.

-¿Cómo lo has hecho?

m&m azules-Bueno… Le dije que el azul es un color que te da calma. Por eso miramos el cielo cuando estamos tranquilos, lo mismo pasa con el mar. También es el color de las noches y de los mundos fantásticos, que por ello decimos en las historias está el ‘príncipe azul’. También decimos que es un color triste, por eso las lágrimas las pintamos azules. Además es el color de los hombres, por eso les gusta mucho ese color.

-¿Qué te dijo él?

-Me preguntó si el azul debía ser su color favorito. Le dije que no era necesario, que podía ser cualquiera que él quisiera. Me pidió que mañana le hablara de mi color favorito.

-¿Y cuál es ese?

-¡El rosado!

#Le Palome.

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