17 de abril

Una fría noche de julio, en la cual la luz de la luna llena se colaba por mi ventana iluminando sutilmente mi habitación, estaba a punto de quedarme dormida y escucho chocar algo violentamente contra mi ventana, por lo que me siento en mi cama con el corazón latiendo a mil por hora. Un par de minutos más tarde, vuelvo a escuchar lo mismo, pero esta vez no me pilló tan desprevenida como la anterior; y la situación me parece conocida, comienzo a recordar que ya había pasado por esto meses antes; de todos modos la curiosidad se apoderaba de mi, por lo que me levanto de mi cama y voy a la ventana, apenas me asomo veo la sombra de alguien que salió corriendo y creo saber quién era, pero luego hallé una nota de la que no me había percatado, la cual me aclaró quién era el muchacho y dejó un mensaje para mí en ella diciéndome que estaba arrepentido y que me extrañaba.

Su nombre era Franco, un tipo atento, simpático, carismático, preocupado y todas las características que a cualquier chica le gustaría ver en un hombre. Nos conocimos un día de enero, lo recuerdo perfecto: yo estaba en el lugar favorito de mi campo, nadie nunca iba allí y
me gustaba pasar tardes enteras pensando, leyendo o imaginándome cosas que quizás nunca me pasarían, hasta que un día alguien irrumpe esa tranquilidad, ese alguien era Franco, sin siquiera haberse presentado se sienta a mi lado y comienza a pradera-primaveralpreguntarme cosas acerca de mi. Ese verano lo conocí más de lo que él se conocía a él mismo y viceversa.

Al comenzar la escuela era imposible vernos tan seguido como lo hacíamos en el verano, pero aun así nuestra amistad seguía creciendo, hasta un 17 de abril, día en el cual dejamos de ser tan solo amigos, sino que también éramos novios; ese día me regaló un hermoso collar con una fotografía de él dentro, lo tenía al lado de los latidos de mi corazón, el lugar al que pertenecía. El día en el cual empezamos esa relación que en ese entonces parecía interminable, con nuestros altibajos como una relación cualquiera, pero hay algo que yo creía que nos hacia diferentes a todas las otras parejas; nuestro amor era real, inquebrantable, infinito, profundo y maduro; y esa relación, por lo menos para mí, era perfecta por el simple hecho de que estaba con Franco.

Esa tan buena imagen que tenia de él, se destruyó en cosa de segundos, lo vi muy a gusto con otra chica. En ese momento, se sorprendió al verme y terminé nuestra relación; quizás yo no sea la chica más linda o la más atractiva físicamente, pero aun así me gusta y me siento cómoda siendo como soy y no voy a cambiar por tener la aceptación de un hombre o por ser como todas las demás, no fue algo fácil para mí, pero yo no soy el juguete de nadie, y no fue fácil porque el amor era lo único que tenía en ese momento, lo único que conocía, lo único que IMG_4687sabía hacer y que me hacía sentir viva. Guardo nuestro amor en fotografías que mantengo dentro del bolsillo de mis jeans rasgados por nuestras locas aventuras.

Aunque por un lado admito que me hubiera encantado estar en una relación con Franco infinitamente, por el otro lado agradezco que haya pasado lo que pasó, porque así la sociedad comienza a darse cuenta  de lo que tenía y de lo que perdió, comenzamos a valorar más los momentos antes de que se transformen en recuerdos; y aprendí que por muy lindo que sea tener al hombre que amaba a mi lado, nada es tan importante como respetarme, valorarme y siempre tener en cuenta que puedo valérmelas por mi sola y que no necesito a un hombre a mi lado para ser feliz.

#Le inaperçu

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