Inocencia

Corría viento y hacía muchísimo frío. Carla se subió el polar a las orejas y bajó su gorro hasta casi cubrir sus ojos. Había olvidado sus guantes, y sus dedos comenzaban a perder la sensibilidad. Estaba sentada en una escalera, y se levantó. Saltó en un pie reiteradas veces, y luego en el otro. Así logró entrar en calor.

Se sobresaltó con el ladrido de un perro, y un auto pasó tan rápido por un charco que la mojó entera. “Ahora sí moriré congelada”, pensó. De pronto, escuchó un estruendo, que parecía provenir del callejón a su izquierda. Estarás pensando: apuesto toda mi billetera a que la niña va a ver qué sucede… Pangel_y_demonio_by_pk_joaero no. Carla no se acercó a aquel oscuro lugar. El sonido persistió, pero la niña no se movió. Los ruidos comenzaron a cambiar, hasta convertirse en un grito de dolor, tan desgarrador, que Carla se vio tentada a acercarse. Pero permaneció firme, y un poco asustada. Hasta que esos horribles personajes que viven en la mente de todo ser humano comenzaron a discutir:

– Vamos, Carla – le dijo el ángel –, acércate y ayuda a esa pobre mujer que sufre. Tú eres buena ayudando a los demás, ¿por qué serías cruel con alguien tan necesitado?

– No lo escuches, niña – refutó el demonio -. Si vas probablemente termines como él: un cadáver con alas…

– Cállate, estúpido. ¿No ves que la llevas por el mal camino?

Carla sacudió la cabeza tratando de espabilarse y borrar los pensamientos que cruzaban su mente. Pero no dio resultado.

– Carla, ¿qué haces? – le preguntó el ángel -. No me alejes de tu mente, yo seré quien te guíe para que hagas lo que debes hacer.

– Carla, no lo escuches –persistió el demonio -. Está jugando con tu mente. No lo dejes entrar porque te hará daño.

La niña miró en dirección al callejón, y caminó hacia éste. “El ángel es bueno, el demonio malo”, repetía constantemente en silencio, tratando de convencerse de que estaba haciendo lo correcto. Se introdujo en el callejón. Y nadie nunca más supo de aquella muchachita de once años.

Algunos dicen que fueron seres de otro mundo. Otros, que un hombre con malas intenciones profería aquellos desesperados gritos, buscando atraer su atención. Pero la mayoría concuerda en que fue culpa de la inocencia, por haberle jugado una mala pasada.

# Fénix.

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2 comentarios en “Inocencia”

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